Sentí de pronto su respiración y sus ojos de color que me miraban fijamente y con su mano extendida acariciaba mi rostro
. Tomándonos de la mano caminamos hacia la salida del aeropuerto y fue en ese momento cuando le digo que tengo dos reservas en el Hotel Loi Suites Recoleta, mirándome a los ojos me da su aprobación tomamos un taxi y nos dirigimos en silencio a aquel lugar nuestra habitación es la 420 . Tomo las llaves abro la puerta de la habitación y le invito a pasar, cuando cierro la puerta la tomo suavemente de uno de sus brazos la abrazo y beso suavemente, P.G. me detiene por un momento me toma de la mano y me lleva a la que sería nuestra alcoba y una vez estando dentro de Ella comienza a besarme y a sacarme cada prenda de vestir que tenia puesta y como un acto de imitación o de reflejo hago lo mismo desprendiendo sus prendas suavemente poco a poco hasta enfrentar su cálido, suave y hermoso cuerpo. Ya a esas alturas ya teníamos claro cuál sería nuestro dialogo. P.G. vestía de Jeans los cual sutilmente se los quite quedando en una muy delicada ropa interior. Descubro sus pechos y los beso como si fuese el último acto de mi vida sus pezones color rosa me tientan y los lamo con delicadesa. Con mi boca y lengua desciendo por su cuerpo hasta llegar a su sexo, entregándole por completo el calor de mi boca y lengua. P.G. gemía de placer, demostrando con eso su comodidad para conmigo. Mi lengua una y otra vez se deslizaba por su sexo húmedo y en ocasiones introduciéndose en este. El sabor a sexo, el sabor a P.G. no lo podría describir solo sé que como néctar era sublime.
P.G. me pide que me tienda sobre la cama y comienza a besar todo mi cuerpo cada vez que lo recuerdo mi cuerpo se estremece. P.G. con una de sus manos acaricia mis labios mientras que con la otra toma mi firme y erecto sexo llevándolo a su boca y como en un rito me lo lame de arriba hacía abajo sin pausas, su suabe y temperada lengua más sus besos se apoderan de mi gatillando en mi placeres dificiles de relatar.
Que momentos, que instantes. Con una voz suave me dice , por favor penétrame ya quiero que nuestras explosiones orgásmicas se unan para que seamos una sola persona , quiero sentir el estallido de tu sexo en mi ser, fusionemos nuestros sexos, amor hagamos estos momentos eternos, extasiemonos de placer. Estando sobre P.G. Ella me cruza sus piernas en mi espalda y la penetro hasta sentir que solo somos uno. Con cada embestida yo mostraba ese deseo que por mucho tiempo estuvo reprimido, embestidas que se fueron acelerando hasta llegar juntos a un tan deseado orgasmo acompañados de gemidos suaves, sudor y respiración agitada.
Le miro a sus ojos y le digo con voz suave
. Tomándonos de la mano caminamos hacia la salida del aeropuerto y fue en ese momento cuando le digo que tengo dos reservas en el Hotel Loi Suites Recoleta, mirándome a los ojos me da su aprobación tomamos un taxi y nos dirigimos en silencio a aquel lugar nuestra habitación es la 420 . Tomo las llaves abro la puerta de la habitación y le invito a pasar, cuando cierro la puerta la tomo suavemente de uno de sus brazos la abrazo y beso suavemente, P.G. me detiene por un momento me toma de la mano y me lleva a la que sería nuestra alcoba y una vez estando dentro de Ella comienza a besarme y a sacarme cada prenda de vestir que tenia puesta y como un acto de imitación o de reflejo hago lo mismo desprendiendo sus prendas suavemente poco a poco hasta enfrentar su cálido, suave y hermoso cuerpo. Ya a esas alturas ya teníamos claro cuál sería nuestro dialogo. P.G. vestía de Jeans los cual sutilmente se los quite quedando en una muy delicada ropa interior. Descubro sus pechos y los beso como si fuese el último acto de mi vida sus pezones color rosa me tientan y los lamo con delicadesa. Con mi boca y lengua desciendo por su cuerpo hasta llegar a su sexo, entregándole por completo el calor de mi boca y lengua. P.G. gemía de placer, demostrando con eso su comodidad para conmigo. Mi lengua una y otra vez se deslizaba por su sexo húmedo y en ocasiones introduciéndose en este. El sabor a sexo, el sabor a P.G. no lo podría describir solo sé que como néctar era sublime.P.G. me pide que me tienda sobre la cama y comienza a besar todo mi cuerpo cada vez que lo recuerdo mi cuerpo se estremece. P.G. con una de sus manos acaricia mis labios mientras que con la otra toma mi firme y erecto sexo llevándolo a su boca y como en un rito me lo lame de arriba hacía abajo sin pausas, su suabe y temperada lengua más sus besos se apoderan de mi gatillando en mi placeres dificiles de relatar.
Que momentos, que instantes. Con una voz suave me dice , por favor penétrame ya quiero que nuestras explosiones orgásmicas se unan para que seamos una sola persona , quiero sentir el estallido de tu sexo en mi ser, fusionemos nuestros sexos, amor hagamos estos momentos eternos, extasiemonos de placer. Estando sobre P.G. Ella me cruza sus piernas en mi espalda y la penetro hasta sentir que solo somos uno. Con cada embestida yo mostraba ese deseo que por mucho tiempo estuvo reprimido, embestidas que se fueron acelerando hasta llegar juntos a un tan deseado orgasmo acompañados de gemidos suaves, sudor y respiración agitada.
Le miro a sus ojos y le digo con voz suave
“gracias amor por existir”
Continuará...











2 comentarios:
Guauuu...
Cuando dos personas desean tanto encontrarse, se suceden situaciones hermosas.
Sobre todo se ese deseo se sabe alimentar, sin descuidos.
Dichosa de ella...y de vos..
Besos
Patry
Dificulto que sea algo tan rápido...quién sabe.
Tal vez ella te sorprenda mucho más.
Publicar un comentario en la entrada